Para Luis Enrique Torres, la Escuela de Música de Desepaz es la puerta que le ha abierto posibilidades, como él mismo afirma. Su camino nunca estuvo libre de tropiezos, y gracias a la música recibió una disciplina para su espíritu que lo impulsa a ser una mejor persona y construir un oficio para la vida. Entre vocalista, compositor y percusionista, Torres es un muchacho que empezó viendo en los clásicos su primer acercamiento a la música para y luego encontrar los ritmos que más lo hacen vibrar, que son los de la música latina.

“Duele porque quieres” es el nombre del tema de su autoría con el cual el pasado 27 de septiembre entró a la final de los premios Metrópolis como solista salsero. El certamen está auspiciado por la Alcaldía de Cali a través de su Secretaria de Cultura junto a los Estudios Takeshima.

En palabras de Jairo Alberto Dorado, director de la Unidad Administrativa Estudios Takeshima: “Los premios Metrópolis, Compartiendo Territorios”, tienen como objetivo fortalecer el territorio musical en Santiago de Cali  como epicentro de las expresiones culturales que fomenten la convivencia pacífica, que permitan el desarrollo y la evolución del sector de la música, además de impulsar a nuevos aristas”. Los premios a los ganadores incluyen una grabación en estudio profesional de audio, videoclips, un diplomado en producción musical y un aporte económico; además de un impulso a la circulación y promoción del tema ganador.

Luis Enrique no es la primera vez que se presenta al concurso, ya que en su edición del 2016 Metrópoli lo premió junto a la banda Son 21, de la cual hace parte. Este grupo había nacido un año antes y al comienzo interpretaba sólo nueva música cubana, estilo Los Van Van. En el proceso, Son 21 ha incorporado a su propuesta una fusión de ritmos de las regiones del pacífico colombiano y de la costa atlántica, que incluyen cumbia, bunde, porros y aguabajos. Allí comparte escenario con colegas suyos de la Escuela de Música de Desepaz y de la Fundación Chamar, lugar donde continúo sus estudios musicales luego de graduarse de la EMD. En la Fundación Chamar hizo un doble énfasis en técnica vocal y percusión.

Pero antes hubo complicaciones, y decidirse por la música como proyecto de vida fue, en realidad, su segunda opción. Primero hizo 4 semestres de Administración de Empresas, carrera que no logró concluir, pues la situación económica de su familia no lo permitía en ese momento. Afortunadamente para la escena musical de la ciudad, en el 2016 empezó en la Fundación Chamar mientras trabajaba para pagar sus estudios y encontró su vocación y su propósito de vida.

Escuela de Música Desepaz

Fue gracias a la música que Luis Enrique Torres encontró su estrella. Las primeras armonías que le enseñó la maestra Sandra cuando hacía parte del coro, a los diez años, han logrado vibrar hacia adelante en la vida de este músico talentoso que nunca abandonó la escuela y, desde el 2016, es monitor de gramática y técnica de nuestros niños y niñas.