Se llama Sek Zxi’k Akill Escobar Chasqui, y el nombre lleva consigo el vínculo entre una África desarraigada y la América ancestral. Sek Zxi’K en lengua indígena significa “hijo del sol” y Akill es palabra africana que traduce “hombre sabio”. Y es con la claridad de un hombre sabio, que empieza a tomar forma en la mente de un adulto en construcción, la manera como Akill ha sorteado las piedras que la vida le ha dispuesto a lo largo del camino.

Nació en el Distrito de Aguablanca y es un muchacho de ciudad, sin embargo, lleva consigo armonías ancestrales de su cultura materna, que es indígena Nasa. Su padre es afro descendiente y con él aprendió ritmos diferentes: él es músico empírico y en otros tiempos usaba el nombre artístico Fénix Wayra cuando era cantante de rap.

Akill, en definitiva, es la resultante de mestizajes tan propios de nuestro país. Y no hablamos sólo en términos raciales, sino, y más importante aún, nos referimos al hecho de que él es heredero de ritmos y cosmovisiones tan diferentes que logran habitar de manera tranquila en su joven corazón de músico.

Empezó en la Escuela de Música Desepaz a muy temprana edad y su instrumento primero fue la viola. Después, se enamoró del clarinete, y ese es el instrumento que actualmente estudia en la facultad de música de la Universidad del Valle.

A la Escuela de Música Desepaz llegó recién inaugurada la sede actual. Momentos en los cuales su madre era muy activa con los temas de su comunidad, y asistían habitualmente a las reuniones del cabildo urbano al cual pertenecían. Cantos ancestrales andinos empezaban a volar en la mente del pequeño Akill, y se fusionaban con las melodías de los compositores clásicos que cada día aprendía en nuestra escuela. Además, la percusión de su realidad afro nunca pasó a un segundo plano, ni tampoco los cantos de resistencia de su padre con tono de rap.

Y como los guerreros que templan el espíritu en las dificultades mientras sortean las piedras del camino, Akill llega a la madurez, logrando pasar pruebas duras que han demostrado su valía. Primero, a su padre le tocó salir huyendo de Cali luego de un evento traumático: Mientras cantaba su rap en el Teatro al aire libre Los Cristales, el plomo que dispararon otros generó caos y confusión, tanto que tuvo que saltar del escenario para salvar su vida. Las balas no iban dirigidas a él, pero igual el desconcierto lo llevó a auto exiliarse de la ciudad, pues entendió que su canto de esperanza y resistencia eran una nota disonante para una urbe que en ese momento modulaba otra lógica.

La ansiedad y la depresión aumentaron los gritos propios de la adolescencia para nuestro joven guerrero. Sumado a la historia familiar con los acontecimientos recientes, una crisis intensa por temas de salud reverberaba en la mente de Akill. Sin embargo, la música que llevaba por dentro empezaba a cimentar el futuro, y no sólo como tabla de salvación. Fue el momento en el cual asumió que ése era el instrumento que la vida le había dado para cambiar la realidad de manera armónica. Fue allí cuando decidió continuar su formación artística musical en la Universidad del Valle.

Sek Zxi’k Akill Escobar Chasqui concluyó sus estudios en la Escuela de Música Desepaz en 2021 y actualmente es astudiante de quinto semestre en la Facultad de Música de la Universidad del Valle.