Función pedagógica.

Desepaz trabaja con una metodología vivencial a partir del hacer, el pensar y el sentir, con clases prácticas que combinan el trabajo individualizado con el colectivo, en un clima que propicia la participación activa de todo el grupo, lo que facilita un proceso creativo y dinámico que incide de forma positiva en la vida cotidiana y personal del estudiante.

El proceso musical para fomentar las capacidades artísticas se desarrolla mediante ciclos de formación, pensamiento artístico y producción, que se acompañan por un desarrollo curricular que atiende, articula y potencia la realidad local de los estudiantes, permitiendo que se preparen como personas proactivas que puedan desempeñarse integralmente en la sociedad.

En este proceso se utilizan herramientas pedagógicas que les permiten, a los participantes y a sus núcleos familiares, mejorar su calidad de vida. Las charlas personalizadas, el seguimientos y atención a las familias, la canalización de las competencias, la vigilancia de los problemas inmediatos y la solución concertada de los mismos, aportan a la formación del estudiante como un ser integral.

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El objetivo es que el estudiante comprenda y descubra, a través de las experiencias que le brinda la formación en la Escuela, que la vida puede ofrecerles múltiples alternativas, si toman el camino de la música, generando un bienestar en todas las dimensiones de su personalidad.


La Escuela de Música con sus procesos ha ido cambios positivos en las niñas, niños y jóvenes, los que se ven reflejados en su comportamiento, en sus relaciones familiares y en las que establecen con la comunidad en la que viven. La Escuela ha incidido fundamentalmente en la visión de su entorno y en su crecimiento personal, social, cognitivo y académico, y les ha permitido desarrollar actitudes y aptitudes creadoras, en un entorno de libre desenvolvimiento que invita a que canalicen su creatividad, en la definición de su personalidad y la construcción de una vida con mejor calidad, sensibilidad, sentido comunitario, creatividad y responsabilidad social.


El proceso formativo ha requerido una relación permanente y cercana con las familias, permitiendo que del trabajo conjunto de la Escuela de Música, la Familia y la Academia se construyan alternativas que mejoran sus condiciones de vida, reconociendo y respetando la tradición cultural del sector en que se ubica este centro formativo.  El impacto pedagógico a partir del seguimiento a los jóvenes y a las familias se evidencia en que ahora la comunidad beneficiada tiende a buscar soluciones y no sólo a encontrar problemas. Sin duda, los talleres dirigidos a padres de familia han propiciado que se establezcan unas relaciones más armoniosas con los hijos, propiciando respeto y comprensión entre unos y otros. De igual manera, la vinculación permanente de los padres en las actividades de los estudiantes, ha generado mayor compromiso de la familia y de la comunidad.


La interacción de los miembros de la Escuela con diversos artistas y la visita a otros escenarios, ha propiciado que los estudiantes aborden otros temas, desarrollen su lenguaje y nuevas formas de comunicación, que enriquecen su comportamiento, construyen pensamiento y fortalecen la interacción social.


El proceso artístico y educativo de la Escuela se rige, no sólo, por una concepción del hombre como ser de relaciones que contribuye con sus actos al bien común, sino también por una filosofía que tiene en cuenta y respeta las opiniones de la comunidad en la que se está organizando dicho proceso.


En el trabajo pedagógico de la Escuela de Música Desepaz, se asume la relación directa que existe entre sociedad y educación, donde el entorno social y la cultura van de la mano, y la educación es un eje transversal que transforma y, que unido al arte, desarrolla dinámicas sociales creadoras en el individuo, su familia y su comunidad.


El diseño de los planes de estudio obedece a una organización del por qué y para qué se enseña y aprende, teniendo en cuenta la cultura y saberes previos de la población. Los currículos se plantean desde la realidad social del barrio Desepaz, en la búsqueda de fortalecer la evolución del ser humano que se forma en la Escuela.


Éste es un espacio en el que se desarrolla un proceso musical que le apuesta a la excelencia y que ha comprobado que a través de la música, el impacto y las transformaciones sociales son posibles. Sus resultados a lo largo de ocho años de trabajo continuo, el seguimiento y evaluación permanente del desempeño de los estudiantes, han mejorado el nivel de vida de los jóvenes de estratos 1 y 2 vinculados al programa.


El aprendizaje de la música les está dando nuevas perspectivas de vida a las niñas, niños y jóvenes del distrito de Aguablanca. Algunos decidirán, luego de recibir las clases, ser músicos profesionales, pero todos sin distingo habrán recibido una formación musical de calidad y habrán adoptado una forma de ver la vida, más positiva y alegre. El paso por la Escuela de Música Desepaz les entrega, a estos niños y jóvenes caleños, los elementos para trabajar en equipo y resolver los conflictos de manera pacífica.

Función social.

La Escuela tiene como objetivo no solo la formación musical sino una formación integral del ser, además de, teniendo en consideración el contexto social, cultural e histórico del ámbito de actuación de la escuela, la comuna 21,... (en construcción)